BIOSTAR estrena memoria DDR5 UDIMM de 16 GB en 4800 y 5600 MT por segundo para actualizaciones sin complicaciones
por Manuel NaranjoHay un tipo de lentitud que no se nota hasta que te acostumbras. Abres el navegador con mil pestañas, arrancas una videollamada, pones música y, mientras tanto, intentas editar una foto. El PC no se cuelga, pero empieza a responder con un segundo de retraso. Ese microrretardo es la pista típica de que la memoria se queda corta, o de que el equipo ya vive en otra generación de RAM.
BIOSTAR acaba de anunciar nuevos módulos DDR5 en formato UDIMM y con 16 GB por módulo, disponibles en dos velocidades: 4800 y 5600 MT por segundo. La idea es muy directa: ofrecer una opción de ampliación para sobremesa que priorice compatibilidad y funcionamiento estable, sin irse a la liga del overclock agresivo ni a la estética RGB como argumento principal.
Qué llega al mercado: dos módulos, una ficha técnica muy de estándar
El anuncio se centra en dos variantes de 16 GB. La primera se queda en 4800 MHz y la segunda sube a 5600 MHz. En ambos casos, BIOSTAR destaca un voltaje de 1,1 V, un circuito de gestión de energía en el propio módulo, el PMIC, con certificación JEDEC, soporte de on-die ECC y compatibilidad declarada con plataformas Intel y AMD.
El detalle de UDIMM también es importante: estamos hablando del formato típico de memoria para PC doméstico, el que montas en una placa base de consumo sin entrar en módulos registrados o soluciones orientadas a servidor.
Por qué 4800 y 5600 son dos puntos muy prácticos en DDR5
DDR5 arrancó con 4800 como una de sus velocidades base y, con la madurez de plataformas y chipsets, 5600 se ha convertido en un escalón muy habitual en equipos actuales. El estándar contempla esas tasas y otras superiores, pero para el usuario medio estos dos valores son los que suelen casar mejor con la realidad de compatibilidad y precio.
Si ponemos un número fácil sobre la mesa, el ancho de banda teórico por canal de 64 bits sería de 38,4 GB por segundo en DDR5 4800 frente a 44,8 GB por segundo en DDR5 5600. No es una promesa de mejora automática en todos los programas, pero sí ayuda a entender por qué una memoria más rápida puede aguantar mejor cuando el sistema está haciendo varias cosas a la vez.

PMIC y 1,1 V: la parte eléctrica que casi nunca se explica bien
DDR5 trae un cambio de enfoque en la alimentación: parte de la regulación de voltaje se desplaza al propio módulo mediante un PMIC. Eso tiene implicaciones prácticas en eficiencia y en estabilidad al trabajar a frecuencias más altas. Por eso BIOSTAR insiste en dos ideas: 1,1 V como voltaje nominal y un PMIC alineado con JEDEC.
A nivel de usuario, el mensaje es sencillo: la memoria debería comportarse como un componente de poner y listo, especialmente si el objetivo es ampliar un equipo sin tocar parámetros avanzados en la BIOS.
On die ECC: no es ECC de servidor, pero aporta un extra de robustez
Otro concepto que puede despistar es on-die ECC. En DDR5, esta corrección de errores ocurre dentro del chip de memoria y busca mejorar la fiabilidad en el uso normal. No es lo mismo que la memoria ECC tradicional de servidor, que requiere soporte específico y añade bits de paridad a nivel de módulo, pero sí forma parte del paquete de mejoras de DDR5 orientadas a estabilidad.
Para quién encaja un módulo de 16 GB hoy
Un módulo de 16 GB es una pieza comodín. Con dos módulos llegas a 32 GB, que ya es una cifra muy razonable para jugar, trabajar con muchas apps abiertas, editar fotos o mover proyectos medianos. También sirve para ampliar un equipo que ya tenía 16 GB y empieza a sufrir con multitarea intensa.
La elección entre 4800 y 5600 suele ser más sensata de lo que parece: 4800 es el escalón seguro para ampliaciones y suele tener el mejor equilibrio entre precio y compatibilidad; 5600 es el punto dulce si tu placa base y tu procesador lo admiten sin historias y quieres un extra de margen en cargas pesadas.

Lo que falta para completar la noticia: latencias y precio real
Como ocurre con muchos lanzamientos de RAM, quedan dos datos clave por aterrizar: las latencias exactas y el precio final en tiendas, además del stock real. La velocidad en MT por segundo es solo una parte del rendimiento, y las latencias completan el retrato. Aun así, el movimiento de BIOSTAR encaja con el momento del mercado: DDR5 ya es el carril natural de muchas plataformas, y hacen falta módulos sencillos, estables y con especificaciones de estándar para que ampliar un sobremesa vuelva a ser un trámite.
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